REDUSTAT

Para que bajar de peso no sea un suplicio...checa los siguientes consejos

Hoy en día existe una gran variedad de productos que te prometen bajar de peso en pocos días y

con poco esfuerzo, calificando a su mercancía casi de milagrosa. Y es que muchas personas son

capaces de hacer o comprar cualquier cosa con tal de disminuir los kilos de más; muestra de ello

son las píldoras, cremas, masajes reductivos o dietas arriesgadas que se promocionan en la

televisión, aunque lo cierto es que estos procedimientos solamente pueden poner en peligro tu

salud ya que la mayoría de ellos no están avalados por alguna institución seria.

Que no te digan, que no te cuenten

Las dietas milagrosas no existen, mas sin embargo, el ejercicio frecuente y la alimentación

inteligente son cosas que debes tomar en cuenta; recuerda que comer bien no significa que tengas

que matarte de hambre.

Revisa lo siguientes puntos, seguramente te ayudarán a lograr tus metas:

• Evita iniciar un programa de control de peso cuando tengas depresión o cuando ocurran

cambios importantes en tu vida, pues de llevar a cabo una dieta en estas condiciones, estará

destinada al fracaso desde el principio.

• Establece objetivos razonables de disminución de peso (a corto y largo plazo. Si tienes en

mente bajar 5 kilos, empieza primero por disminuir 2.

• Evalúa con minuciosidad el consumo de alimentos, ya que muchas personas subestiman el

número de calorías ingeridas. Es razonable disminuir en 500 ó 1000 calorías diarias la

ingesta acostumbrada para lograr bajar de peso de 0.5 a 1kg por semana.

• Aprende a disfrutar de alimentos más saludables, tanto en las comidas como en los

bocadillos.

• Limita las grasas a menos de 30% de la dieta, y no más de 20% en caso de ser posible.

Recuerda no exagerar, pues si bien el cuerpo necesita un aporte de grasa, la desproporción

de ésta es perjudicial para tu organismo. Una manera de evitar en demasía las grasas es

disminuir el consumo de carne de res, alimentos fritos, postres grasosos o condimentos

como la mantequilla, mayonesa o aderezos para ensaladas.

• No te saltes las comidas, pues al contrario de lo que mucha gente piensa, comer en las

horas establecidas mantiene bajo mejor control el apetito y la elección de los alimentos. El

desayuno es muy importante porque te ayuda a incrementar tu metabolismo en la parte

inicial del día y podrás quemar calorías fácilmente.

• Lleva un registro de la dieta. Se ha comprobado que las personas que escriben todo lo que

comen a lo largo del día, tienen más probabilidades de controlar su peso a largo plazo.

• Analiza los factores que te hacen sentir la necesidad de comer: el estado de ánimo, la hora

del día, variedad de alimentos disponibles o cierta actividad. Asimismo, piensa si comes

mucho sin pensar en lo que estás haciendo, por ejemplo, al ver la televisión o leer el

periódico.

• Toma en cuenta lo que bebes. Procura ingerir esporádicamente bebidas gaseosas. Mide tu

ingesta de alcohol ya que contiene muchas calorías y puede provocar un aumento en el

apetito y disminuir tu fuerza de voluntad para seguir con un plan alimenticio sano. La leche

baja en grasa y los jugos deben estar entre los límites permitidos porque también contienen

calorías. Bebe la suficiente agua, tu cuerpo necesita mantenerse hidratado.

• Limita los azúcares y los dulces porque son altos en calorías y bajos en nutrientes. Los

caramelos y otros tipos de postres también son altos en grasa.

• Come despacio, así comerás menos pues te sentirán lleno.

• A la hora de la comida dirige tu atención a la comida, no hagas cualquier otra actividad

mientras comes, como leer o ver televisión.

• Controla el antojo de ciertos antojos o alimentos y espera a que pase después de unos

minutos.

• Lleva a cabo un programa de ejercicios físicos. Si no estás acostumbrado a realizar esta

clase de actividades, empieza lentamente. Intenta caminar primero 15 minutos a paso lento,

Posteriormente, incrementa la velocidad y el tiempo, por ejemplo, 5 minutos cada dos días.

Toma en cuenta que la actividad física no tiene que ser forzosamente agotadora para que

haya resultados favorables, pues con solo caminar o correr regularmente tu cuerpo sentirá

los beneficios.

No dejes que la obesidad o el sobrepeso afecten tu salud, ya que en casos extremos el paciente

debe someterse a medicamentos que suprimen el apetito o incluso se ven obligados a pasar por la

sala de operaciones. Recuerda que cualquiera de las estrategias anteriores deben estar supervisadas

por un médico. Nunca es tarde para empezar a mejorar tu estado físico; depende de ti cambiar no

sólo lo que comes, sino también la forma en lo que lo comes.

Referencia informativa: Clínica Mayo, Guía de Autocuidados, Intersistemas Editores, 2001, pp.

207­208; Guía de la Salud Familiar, Dra. Miriam Stoppard, Editorial Pearson Educación, S.A.,

2004, Pág. 138, 164; Guía para el cuidado de la salud, Instituto Mexicano del Seguro Social, julio

2005, pp. 29­35

Fuente: Departamento de Comunicación y Contenido, Punto Pen, S.A. de C.V.